30
Jan

Dos amigas suecas tenían previsto regresar a casa de una
excursión por el bosque con un canasto lleno de arándanos. Pero el
hecho de que Siv Wiik, de 69 años, y Harriet Svensson, de 64, no
encontraran frutos cerca de su pueblo, Overturingen, en la provincia
sueca de Vasterbotten, y se pusieran a golpear piedras, las convirtió
en multimillonarias."Estamos a punto de firmar un contrato con
una compañía minera", explicó una de ellas hoy sobre el hallazgo de oro
más espectacular que se recuerde en la historia de Suecia. Ninguna de
las dos quiso hablar de cifras.

De aquella excursión el 20 de
agosto, las dos mujeres regresaron con una piedra que brillaba. Estaba
compuesta de la siguiente manera: 23,3 gramos de oro por tonelada, y
33,8 de zinc. Las pruebas también detectaron plata y cobre.

"Desde
ese día, nuestra vida ya no es la misma", relata Wiik relajada. Su
mejor amiga sigue trabajando de cocinera en la escuela del pueblo,
ubicado unos 500 kilómetros al norte de Estocolmo.

En aquella
ocasión, tuvieron un montón de trabajo adicional. "Las compañías
mineras prácticamente hacían fila aquí". Wiik y Svensson acompañaron a
los expertos al bosque y les mostraron dónde hallaron la piedra.

En
las negociaciones posteriores, las amigas renunciaron totalmente al
asesoramiento legal. Fueron ellas las que eligieron un grupo de tres o
cuatro compañías de un total de 20.

Y eso a pesar de que la zona
en la que hallaron la piedra no es propiedad de ellas. Sin embargo,
hace 11 años habían hecho uso de la posibilidad que existe para todos
los suecos de adquirir los derechos de búsqueda de metales preciosos en
una zona determinada a cambio del pago de un pequeño impuesto.

La
paciencia se vio recompensada. "Nos habíamos prometido la una a la otra
que no cesaríamos aunque una de las dos llevara a la otra en silla de
ruedas".

Las mujeres no quieren entregar permanentemente los
derechos sobre la mina. "En principio, nos importa que pronto se
proceda a realizar excavaciones profesionales. Entonces, se sabrá el
volumen total del yacimiento y deberemos negociar sobre una posible
explotación".

En el pueblito de Overturing con sus 171
habitantes nadie tiene miedo de una "fiebre del oro" con efectos
secundarios negativos. "El desempleo aquí en el norte es extremadamente
alto. A todos les parecería muy bien que se abra una mina", dice Siv
Wiik.

Tanto ella como su amiga tienen previsto quedarse en el
pueblo, a pesar de que se hayan convertido en millonarias. Después de
todo, llevan viviendo ahí desde los años '60 y recogiendo arándanos
juntas.

Category : Suecia